jueves, 31 de mayo de 2012

Memorias de un Bachiller


Desde que iba en 2 de secundaria ya quería llegar a la preparatoria, tenía planeado entrar al Cecyte o Lázaro Cárdenas pero nunca me imagine que dos años después iba ser un COBACH, algo de lo que me siento orgulloso.


Cuando vi el plantel por primera vez me enamore este, me dejo impresionado todo, espeto la cafetería y la papelería. Mi primer día de clases, el cual estaba nervioso como muchos, dado a que nunca había ido en la tarde, le tenía miedo a lo inesperado y me estresaba el tema respecto a las calificaciones ya que no entendía bien eso de los 27 puntos para exentar. De ahí en fuera,  al mirar a mi alrededor, una pregunta que no me dejaba de dar vueltas era: “¿algún día uno de ellos ira a ser mi amigo o amiga?”, pregunta que después de unas semanas daría como varadera, puesto  que me hice muy amigo de Pedro, Karla, Karen, Desiree, Jorge y Stephany. A Pedro lo conocía desde la secundaria, pero nunca le había  hablado, a Karla le empecé a hablar por Pedro, a Karen la conocí por Jorge al igual que Desiree y Stephany. Éramos muy unidos, y nos llevamos muy bien. Para mi siguen siendo mis amigos de la tarde. Este semestre, junto con segundo lo considero muy especial porque fue una forma de adecuarme al horario y pasar por cosas divertidas.


En primer semestre no tenía idea que eran las parescolares, solo sabía que me había tocado deportes y que aun no nos habían dado, cosa que no me agradaba mucho ya que no era muy bueno en eso. Un día al caminar del cañaveral al plantel, venia platicando con un compañero (Argueta) y en eso salió la plática que él iba en teatro, yo me quede con cara de ¿hay teatro?, le pregunte si todavía se podía entrar y me respondió que tenía que ir a preguntarle a la profesora, a ver si me dejaba. Fuimos con la profesora Aymé no solo yo, sino Pedro y Jorge, hicimos una prueba, y desgraciadamente no quedaron.     No pensé que teatro seria divertido y sano, con compañeros buena onda.


La segunda etapa de mi vida en esta institución fue la mi decisión de cambiarme al turno matutino, en tercer semestre, porque tenía planeado entrar a ingles empresarial, y aunque no precisamente me toco la especialidad que quería, tuve administración, y no fue tan difícil como muchos me contaron, al contrario, se me hace fácil y me gusta mucho. . El primer día en la mañana me sentía igual que en primero, nervioso y con ganas de conocer a todo mundo, solo que extraño, no sé por qué. En este semestre  mis nuevos amigos eran, siguen siendo, Giselle, Giovanni, Briana y Karla. Éramos un equipazo, todavía me siguen asiendo reír. Lo que no me gusto de tercero fue que me fui a semestrales de matemáticas por un punto, pero al final termine superándolo.


En cuarto semestre me hice muy buen amigo de Elisa, Cynthia, Lua y Christopher, mismo  semestre que ha sido uno de mis favoritos, lo recuerdo con mucho cariño, ya  que hicimos una obra,  obra que dirigí con 16 compañeros y amigos del salón.  Lo que me gusto de quinto semestre fueron las optativas, a pesar de que desde un principio me había tocado ciencias de la salud y química, opte por cambiarme a ciencias de la comunicación y sociología, en ese tiempo no estaba seguro si iba a estudiar algo relevante a la medicina o estudiar algo de humanidades, ahora creo que tome una buena decisión.


Lo que llevamos de sexto semestre ha sido bueno, aunque tal vez un poco estresante por lo de la universidad. Por otra lado me entristece que no tendremos fiesta de graduación, y tal vez no sea por amargados, si no porque muchos dicen que es gastar mucho solo para un ratito, pero yo creo que ese ratito vale la pena, ya que muchos de nosotros ese “ratito” significa el logro de muchas desveladas, alegrías, tristezas, momentos de estrés, etc. Todavía espero con ansias que sigue para nosotros, porque nuestra etapa de bachilleres aun no termina. Solo espero que sean cosas buenas.




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